En busca de la eficiencia de las operaciones aéreas

JOSÉ RAMÓN RIVEIRO / Piloto de Airubs 320

En el mundo de la aviación se ha avanzado mucho en un corto periodo de tiempo, desde que los hermanos Wright consiguieron realizar el primer vuelo a motor de la historia, en la colina de Kitty Hawk, allá por el año 1903.

En un primer momento el objetivo era volar cada vez más rápido, de forma que se desarrollaron aparatos cada vez más veloces. Pero estos destacables logros

tuvieron un precio, un consumo de combustible que hoy consideraríamos disparatado. Esta perspectiva cambió con la gran crisis del petróleo de los años 70, y a partir de ese momento la industria se concentró en lograr aparatos que consumieran cada vez menos combustible que, con el tiempo, pasó a ser uno de los costes más importantes para cualquier compañía aérea. Así mismo, con la llegada de los primeros aviones a reacción llegaron los primeros problemas medio ambientales en los aeropuertos en los que operaban, en lo que a ruidos y emisiones contaminantes se refiere.

Optimizando operaciones

Hoy en día, cada año, viajan más de dos billones de personas de forma segura a lo largo y ancho de todo el mundo a bordo de una flota comercial de unos 23.000 aviones en servicio, en los que, año tras año se han ido logrando todo tipo de mejoras tecnológicas, haciendo de la aviación comercial el medio de transporte y comunicación más seguro. Como parte de esas mejoras, y dado el contexto económico y político actual, uno de los objetivos de todos los actores de la industria es el de mejorar la eficiencia en el consumo de combustible de las aeronaves, a través de mejoras tecnológicas en el campo del diseño de nuevos prototipos, nuevos perfiles alares, winglets e introducción de forma generalizada de nuevos materiales compuestos, que reducen de forma drástica el peso del avión reduciendo considerablemente el consumo de combustible. O a través de mejoras en la eficiencia del control de tráfico aéreo, como la creación de un espacio aéreo único europeo, con rutas más directas y descensos continuados.

La búsqueda de la eficiencia de las operaciones pero, no conseguirá marcar un hito hasta que alcance sustituir la principal fuente de sus costes, el combustible.

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