Ernest Solana Escoda: En el corazón del desarrollo aeronáutico

Ernest Solana Escoda (1984) hace siete años que se va a marchar a la ciudad francesa de Tolosa de Llenguadoc para complementar los estudios de ingeniería mecánica. El joven reusense siempre se ha sentido atraído por el hecho de volar. Un mundo que le apasiona i que le ha conducido a formar parte del equipo de profesionales de Labinal, una empresa auxiliar de uno de los grandes gigantes del aire, la multinacional Airbus. Lejos de casa, Solana intenta continuar cumpliendo su sueño: trabajar en la búsqueda de un futuro mejor para la aeronáutica.

El pasado mes de junio el reusense Ernest Solana vivió uno de los eventos más importantes de su vida. El joven ingeniero aeronáutico instalado en Tolosa, después de muchos esfuerzos y dedicación, vio volar en la pista central del aeropuerto de Toulouse-Blagnac en Francia el Airbus A350, su último proyecto profesional. Nada más acabar los estudios de aeronáutica, Solana entró a formar parte de la empresa Labinal, la filial de sistemas de cableado del grupo aeroespacial francés Safran, líder mundial en la producción de cables para la industria aeroespacial. En el momento en que el avión dejó de tocar tierra “estaba temblando de emoción”.

Con solo 30 años ya forma parte del equipo profesional de una de las empresas más importantes de la aeronáutica en el ámbito mundial. ¿Sueño cumplido?

Totalmente. Son muchos años de esfuerzos y ahora pienso disfrutar del día a día. Lo que yo quiero hacer no lo puedo desarrollar en mi país. Mi proyecto profesional me ha conducido hacia tierras francesas con muchas posibilidades de continuar progresando en mi carrera profesional y me quedo. Si piensas mucho en el futuro, te pierdes el presente y ahora quiero disfrutarlo. Estoy en un momento muy dulce, tengo experiencia y estoy muy cómodo. Siempre he tenido un anhelo de volver a casa, pero cada vez lo veo más imposible. Es un placer y un privilegio poder trabajar en el corazón del desarrollo aeronáutico.

¿Tenia claro que si quería desarrollarse profesionalmente tenía que marcharse y apostar por un país que considerara el I+D como una inversión de futuro?

Sí, evidentemente. Tolosa de Llenguadoc vive para la aeronáutica. Airbus tiene su central y más de 60.000 personas trabajan en este sector a partir de empresas auxiliares que construyen desde los equipamientos hasta los cableados eléctricos, pasando por la mecánica y el motor.

¿Quería hacer motores de aviones?

Siempre me he sentido atraído por los aviones, por la capacidad de los seres humanos de transformarse en pájaro. Tecnológicamente me fascina. Quería saber por qué volaban los aviones. Y cuando ves cómo está hecho un motor, la potencia que te llega a dar y cómo está construido tecnológicamente, no tuve ninguna duda, era la decisión acertada. Después de acabar los estudios de aeronáutica en Tolosa me marché a París en marzo de 2008 para hacer prácticas en la empresa SNECMA del grupo Safran. Estuve seis meses y me ofrecieron quedarme, pero no me veía viviendo en la capital francesa y les dije que me gustaría volver a Tolosa. Ellos mismos me pusieron en contacto con otra empresa de su grupo y a finales de 2009 entré a formar parte del equipo de cálculo de piezas mecánicas para los sistemas eléctricos del nuevo programa de Airbus, el A350 XWB.

¿Cuál es su trabajo como ingeniero mecánico?

El dimensionamiento y el cálculo de piezas estructurales. Diseño y concepción mecánica. Estamos constantemente en la búsqueda de un diseño óptimo y que al mismo tiempo pueda aguantar esfuerzos, cargas, lo que llaman transmisión de potencia para poder, después, encontrar su aplicación industrial para motores. Estoy diseñando y mejorando los diseños de las piezas para que aguanten el peso de los cables, conectores, baterías…

¿Le facilitan el diseño de las piezas y usted ha de ver cuál es la resistencia y hacer que ésta aguante las presiones correspondientes?

Exacto. Me dan el diseño de la pieza, hago un primer estudio de resistencia, mirando las tensiones (stress) internas y en función de los resultados se ha de reforzar u optimizar el peso. Mi objetivo es que no se rompan. Intentando hacer piezas cuanto más ligeras mejor y que tengan resistencia. El problema de los motores es la temperatura y hay muchos materiales que no se pueden utilizar.

El último programa en el cual ha participado ha sido el Airbus A350.

Sí, un avión de largo recorrido que puede hacer más de 15.000 kilómetros sin proveerse y con una capacidad para unos 350 pasajeros. Con tecnología híbrida, el fuselaje continua con el mismo diseño aerodinámico pero intentando disminuir el consumo y cambiando los aluminios por el material compuesto en un 45 por ciento.

¿Material compuesto?

El futuro de la aerodinámica pasa por encontrar en las piezas que forman parte de un avión la mejor proporción resistencia/peso. Trabajamos mucho con aluminio, pero las piezas que tienen que aguantar más esfuerzos son de acero o titanio. Tenemos que encontrar nuevos materiales, más resistentes y más económicos. Ahora, cada vez más, se intenta trabajar con material compuesto (fibra de carbono y fibra de vidrio) porque es más ligero y como uno es un material homogéneo, puedes definir las direcciones de trabajo con más facilidad, pero es muy caro.

Pero en estructura, el diseño de los aviones no ha cambiado mucho, ¿no?

Es verdad. La arquitectura ha cambiado poco, pero pronto veremos cosas muy diferentes. En un futuro toda la estructura del avión será un ala. Será un triángulo volante, porque de esta manera la misma estructura hará de sustentación.

La batalla empresarial pasa por dos grandes gigantes del aire: Boeing y Airbus. ¿Hay mucha competencia?

Sí, mucha, y todos los proyectos intentan mantenerse en el máximo secreto hasta el final. Pero los estudios buscan todos lo mismo: más largos recorridos, más pasajeros, menos consumo.

¿Reducimos consumo?

Se ha empezado a hacer pruebas con uranio, pero n creo que se pueda hacer volar por el tema de la seguridad. Sería como un submarino nuclear yendo por el cielo.

El avión sigue siendo el medio de transporte más seguro, pero me han dicho que a usted no le gusta mucho cogerlo.

Tengo pánico a subir a los aviones y reconozco que es el medio más seguro. Tenemos unos sistemas de control muy estrictos, pero no estoy nada tranquilo. Subo, pero lo paso tan mal… Soy un apasionado del diseño, de la construcción, de la mecánica, de la tecnología del avión. Una cosa que recomiendo es ver volar un avión de combate. Es pura potencia. Me gusta ver volar cualquier avión y me apasiona subir, pero mejor cuando están parados.

FUENTE: REVISTA NW
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